Tu web antigua no está muerta: cómo modernizarla sin empezar de cero

Tirar una web y empezar de cero suena limpio, pero no siempre es lo más inteligente. Si tu web lleva años online, tiene cosas que valen oro: el dominio, los textos que ya funcionan, las fotos y el posicionamiento que tanto costó conseguir.
Qué se puede conservar
El dominio y la estructura de direcciones (cambiar URLs sin redirigir es tirar el posicionamiento por la ventana), los contenidos que ya te traen clientes y todo el material real: fotos, textos, reseñas.
Qué hay que renovar sí o sí
La velocidad, la adaptación al móvil y la estructura visual. Es como reformar una casa: se mantienen los cimientos y se cambia todo lo que se ve y se toca.
Cuándo sí conviene empezar de cero
Cuando la base técnica es un lastre o cuando el negocio ha cambiado tanto que la web vieja cuenta otra historia. Ahí, remendar sale más caro que reconstruir.
La pregunta no es “web nueva o vieja”, sino “qué conservamos y qué renovamos”. Esa decisión, bien tomada, ahorra dinero y disgustos.
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